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La Costa Atlántica y sus islas adyacentes
Los mapas antiguos registran los cayos e islas adyacentes a nuestras costas como Rocador, Quitasueños, Corn Island y Litle Corn Island, San Andrés y Provincia, todos en áreas próximas del Caribe nicaraguense. Así los "Cayos Mosquitos", que según algunas fuentes dieron nombre a uno de los pueblos primitivos de Nicaragua, los mosquitos o «miskitos». Este nombre viene siendo utilizado desde el primer tercio del siglo XVI. Para alcanzar el litoral nicaragüense viniendo de las islas o los cayos, se tomaba un día de navegación, aproximadamente. Algunos cronistas afirman que aproximadamente en 1650, varó en ellos una embarcación que conducía negros, a cargo del portugués Lorenzo Gramalxo.
Estos esclavos unas ves en tierra fueron acogidos por los nativos, quienes con el tiempo fueron mezclándose, dando paso así a los zambos, que por razón de la procedencia de sus padres negros fueron distinguidos con el mote de mosquitos. Por su misma característica pasan a ser enemigos del imperio español, y se suman a los ingleses. Una vez fortalecidos los mosquitos depredaban los pueblos nativos y esclavizaban a los moradores. Entremezclados con ellos vivían súbditos británicos que trataban de forzar el monopolio comercial que ejercía España en América.
España tiene información en 1775, que los ingleses trataban de fundar un establecimiento permanente en la Costa de Mosquitos. El gobierno español dio sus órdenes e instrucciones para que los gobiernos de las diferentes provincias tomaran medidas tendientes a impedirlo. La presencia inglesa de Río Tinto, en Honduras, era ya un hecho desde hacía algún tiempo, al mando del superintendente Roberto Hodgson. Además, dos años después ya había establecimientos ingleses en San Andrés, Corn Island y Santa Catalina, totalizando veinticinco desde el Escudo de Veragua hasta Honduras.
La presión española da sus frutos con la firma de acuerdos en 1783, entre España y Gran Bretaña; a los ingleses se les dejó una reserva para cortar palo de tinta entre los ríos Hondo y Belice, debiendo abandonar el resto de sus establecimientos. Además de la expulsión de los ingleses de la Costa de Mosquitos, España, pretende exterminar a sangre y fuego zambos y mosquitos, en una acción conjunta de los virreyes de México y Santa Fe, los capitanes generales de Guatemala y Yucatán, con el auxilio del gobernador y el intendente de La Habana. En tal situación, los habitantes ingleses de las islas anexas a la costa de Mosquitos, pidieron en 1790 se les permitiese continuar habitándola, ofreciendo al rey de España «vasallaje y fidelidad; obedecer al gobernador que se les ponga, seguir la religión católica, construir a su costa iglesia, mantener al cura que se les envíe» y sujetarse en todo a las leyes españolas. Lo que pidieron les fue concedido por Real Orden de 1792.
En 1797 por indisposición del comandante del fuerte de San Carlos (bocana del Río San Juan) se nombró comandante interino de este Fuerte a Tomas O'Neille, a pesar de ello los ingleses insumisos y los corsarios habían hecho su refugio de las islas de Mangles (Corn Islands), y para proteger de sus ataques y robos al continente fue preciso construir un fuerte en San Juan del Norte. Cuando una vez O'Neille, gobernador de San Andrés, capturó una goleta de los ingleses de Corn Island y la llevó a San Juan del Norte, en represalia los corsarios bloquearon por tres semanas a San Andrés; después desembarcaron, robaron, quemaron, y se llevaron dos barcos cargados de algodón que estaban destinados a Cartagena.
Este permanente estado de guerra entre los españoles de San Andrés, San Juan del Norte y otros puntos estratégicos de la Costa, y los ingleses de Corn Island y los establecidos entre mosquitos, duro varios años por la falta de presencia española en las islas adyacentes y el comercio ilícito que se establecía producto del monopolio comercial impuesto por España en las Provincias de Guatemala, que a pesar de ello no finalizo hasta muchos años después de la Independencia de Centroamérica de la corona española.
José Napoleón Gómez Pérez.
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